domingo, 12 de abril de 2009

A menudo,los seres humanos anhelamos que nos amen, que nos quieran, que nos presten atención y fantaseamos o lo tenemos muy claro, sobre como queremos recibir esa atención. Pero lo cierto es que lo que más nos nutre es una simple caricia.

Acariciamos con la mirada, con la sonrisa, a veces con unas palabras y lo que más deseamos y tememos es el contacto, esa simplicidad de tocar al otro, de acariciarle, de ponerle una mano amiga en la espalda, de abrazarle o de darle un beso de verdad.

Considero la caricia como una base de comunicación fundamental, un lenguaje que traspasa los límitas y las barreras del idioma, de la cultura, de las cosas que están "bien vistas" o aceptadas socialmente.

Una persona, cualquier persona se siente amada cuando la acariciamos con autenticidad, con el corazón, cuando sin palabras, sin otros gestos, le damos nuestro amor y apoyo incondicional con una simple caricia.